En contra de la personalización

Cynthia Salgado |  CC BY-NC-SA 4.0 

Hoy, mientras navegaba por Instagram, me apareció un anuncio sobre un taller de personalización de sellos. Me pareció interesante y los diseños de ejemplo revelaban algo especial: se podía apreciar el gusto personal de quien los había creado.

Personalizar objetos nos permite materializar lo que imaginamos, a nuestro gusto y antojo, convirtiendo a casi cualquiera en artista. La popularización de sistemas de impresión como la sublimación fue revolucionaria: democratizó tecnologías antes exclusivas de grandes empresas con equipos y personal especializado. Esta accesibilidad a la sublimación, impresión 3D, grabado láser y otras técnicas trajo beneficios significativos: muchas personas pudieron emprender sus propios negocios y mejorar su calidad de vida.

Por un lado, esta democratización de los medios artísticos es positiva, pues hace accesible algo inherentemente humano que siempre se ha comercializado como un privilegio de las élites: el arte. La personalización es válida cuando permite al creador plasmar sus obras en diferentes medios, pero ¿qué ocurre cuando se apropian de obras ajenas? Muchos negocios de impresión, por obtener beneficios, reproducen cualquier diseño sin discriminación —vemos camisetas de personajes de Disney o Marvel, de bandas musicales y otros diseños que no deberían reproducirse libremente— lucrando con la propiedad intelectual de otros. Mientras algunos se benefician, los verdaderos creadores que viven de su arte se ven perjudicados económicamente por la reproducción indiscriminada de su obra.

Esta tendencia se ha vuelto aún más evidente con la tecnología de la IA: ¿de qué otra manera van a "aprender" los robots si no es copiando lo que la compleja mente humana ya ha creado? ¿Se pueden considerar originales las obras creadas con IA? En mi opinión, no pueden considerarse ni arte ni originales, pues cada artista desarrolla un estilo propio que es inigualable. Esto es precisamente lo que hace el arte tan valioso y especial: es una creación única, una visión singular de una persona entre millones. ¿Cómo puede considerarse arte una obra generada en minutos, vacía de las preocupaciones, alegrías o tristezas que experimentan los artistas cuando crean? Esto es lo que hace la IA cuando se le dan las instrucciones precisas: buscar estilos pictóricos, musicales o literarios que asemejen la intención creadora de quien escribe el prompt.

Muchos artistas, a lo largo de los años, han utilizado obras de arte como fuente de inspiración; otros las han empleado para hacer sátiras o críticas. Esto me parece válido, pues una cosa es interpretar una obra según mi propia experiencia, que puede diferir mucho de la del autor, y otra muy distinta es apropiarme de un estilo artístico y hacerlo pasar por mío. Marcel Duchamp lo demostró cuando reinterpretó la Mona Lisa según su tiempo y espacio, muy diferentes a los de Leonardo, logrando mérito artístico al incluir su propia visión y experiencia personal. Una copia, en cambio, es una mera reproducción que no aporta valor creativo ni interpretativo propio.

Quizá a pequeña escala alguien pueda leer esta diatriba y decir "no es tan grave", y tal vez a escala de mercado artesanal no lo sea tanto. Pero surge un problema mayor cuando las mega-corporaciones también lo minimizan: en plataformas como Etsy, Amazon o SHEIN se ofrecen productos personalizados que podrían infringir los derechos de autor, a pesar de contar con políticas que explícitamente lo prohíben. ¿Qué queda? Para las grandes empresas, legislación apropiada y la implementación de sistemas de verificación; para los emprendedores, educación sobre los derechos de autor y colaboraciones legítimas entre artistas y negocios de personalización.

La paradoja del consumidor

¿Por qué la gente busca productos únicos y personalizados, pero termina comprando copias masivas de diseños populares?

La personalización permite la expresión de la individualidad, y eso está muy bien, pero irónicamente, terminamos consumiendo diseños masificados. ¿Por qué?

Esto me transporta a mis días universitarios, cursando Psicología del Consumidor, donde aprendí sobre los grupos de referencia: grupos que los individuos utilizan para evaluarse a sí mismos, similar a una subcultura. Estos grupos pueden ser la familia, una agrupación política, equipos de fútbol, grupos o géneros musicales; en fin, cualquier agrupación de personas que comparte una o varias características en común.

Como seres inherentemente sociales y con la necesidad de pertenecer, es natural que el grupo de referencia elegido influya significativamente en nuestros hábitos de consumo. Por ejemplo, quizá una camiseta original de Marvel cueste una fortuna, pero se puede mandar a sublimar y, de repente, ya eres parte del grupo de amantes de Marvel.

La personalización puede ser una forma válida de expresión artística cuando permite al creador plasmar obras originales, pero se convierte en problemática cuando se apropia de obras ajenas⁠.



Este trabajo usa licencia CC BY-NC-SA 4.0 

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Cynthia Salgado

Diseñadora de pensamiento visual, narradora estética y exploradora del alma del diseño. Desde este espacio comparto ideas, símbolos y preguntas que nacen entre la crítica, el arte y la identidad. Escribo, diseño y acompaño a quienes desean construir marcas sensibles, con raíces profundas y ramas que se abren al viento.

https://cynthiasalgado.com/
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