La estética del caos: Diseño gráfico inspirado en el desorden

Cynthia Salgado |  CC BY-NC-SA 4.0 

En el diseño, y en el arte, el caos busca romper con las convenciones tradicionales de orden y armonía, proponiendo composiciones que, a primera vista, pueden parecer desordenadas, pero que, en su esencia, revelan una profunda intención.

La estética del caos no se trata simplemente de crear desorden por el desorden mismo. Es un enfoque deliberado que utiliza el desorden y la asimetría como herramientas para desafiar las expectativas del espectador y provocar una respuesta emocional más fuerte. En lugar de seguir las reglas tradicionales de simetría, alineación y equilibrio, los diseñadores que adoptan esta estética juegan con la disonancia, el contraste y la sorpresa.

El estado actual de la enseñanza del diseño se apega a las formalidades propuestas por la Bauhaus, que, a su vez, intentaba replicar los principios de percepción de la teoría de Gestalt, pero esa es historia para otro día. El caso es, que desde el punto de vista académico, el diseño y el arte son concebidos como hechos muy formales, que siguen reglas bien definidas, y en muchos casos, estrictas e incluso restrictivas. Con esta base es que algunas veces se separa al diseño del arte, pues incluso bajo estas restricciones el arte sigue siendo una expresión del ser, mientras que el diseño, aunque con características artísticas, tiene como propósito no la expresión del ser, sino la comunicación comercial.

En las primeras dos décadas del siglo XX se consideró seriamente la idea de una teoría del diseño basada en las formas que componen la naturaleza, pero perdió importancia debido al surgimiento de las ideas de la Bauhaus. Entre estas teorías destacan la proporción áurea, que es un número irracional equivalente a aproximadamente 0,618.

Con el Hombre de Vitruvio, Da Vinci quiso demostrar la perfección del cuerpo humano, al apegarse al cánon de la proporción áurea; en este caso, B+B=A. Fuente: Tomado del libro "Universal Principals of Design".

Visualmente, esto quiere decir que si existen dos segmentos de diferente tamaño, para que sean equilibrados, el más grande debe componerse de la suma de dos segmentos pequeños por dos. Esta idea ha sido utilizada por centurias, de hecho se puede ubicar en los antiguos griegos, aun cuando sus inicios no se deben a estudios formales, sino a la mera preferencia estética de los artistas de antaño que descubrieron sus obras mejor balanceadas cuando utilizaban esta proporción. Mondrian y Da Vinci son famosos por su uso de la proporción áurea; particularmente Mondrian era muy aficionado a utilizar matemáticas para crear sus obras.

Otra teoría que también nace de la observación de la naturaleza es la Secuencia de Fibonacci, basada en la proporción áurea e introducida en Europa por Fibonacci (es equivocado decir que Fibonacci inventó este concepto), que consiste en una secuencia de números donde cada número es la suma de sus dos predecesores, por ejemplo: 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13. Es por su prevalencia en la naturaleza que la secuencia de Fibonacci se considera estéticamente agradable, pero al igual que con la proporción áurea, que, por cierto, se usan muchas veces en conjunto, las dudas existen sobre su verdadero valor estético. En su libro “Universal Principles of Design”, Lidwell et al., se cuestionan si estos estándares son verdaderamente útiles o si son simplemente producto de la tradición.

Orígenes y evolución

El concepto de la estética del caos puede rastrearse hasta movimientos artísticos como el Dadaísmo y el Surrealismo, que también buscaban desafiar las normas establecidas y provocar reacciones viscerales en el espectador. Estos movimientos artísticos de principios del siglo XX se caracterizaron por su rechazo a las convenciones tradicionales, sus cuestionamientos acerca de lo que es el arte y lo que significa ser artista, y sus críticas a la sociedad burguesa.

Autorretrato por Raoul Hausmann. Public Domain.

Dadaísmo:

Dada nació en 1916, en Zúrich, que en aquel momento hervía de exiliados que buscaban un lugar de paz en medio de la guerra. Era considerado más una actitud que un movimiento artístico o literario; despreciaron todas las nociones artísticas conocidas hasta el momento, pues según ellos, eran concebidos por una sociedad materialista cuyo fin último era el consumo: era una idea rebelde, subversiva, un culto al anti-arte que terminó negándose a sí misma; decía su portavoz, el escritor rumano Tristan Tzara que el “verdadero dadaísta está en contra del dadaísmo”.

Quizá el más conocido de los artistas dadaístas es Marcel Duchamp, cuyos “ready-made”, que no eran más que objetos de uso cotidiano convertidos en arte solo porque él así lo decidía. De estos, su orinal titulado “Fuente” es posiblemente el más famoso, son lo más cercano al anti-arte que se conoce. Otra figura notable es Hans Arp, a quien le gustaba jugar con las leyes del azar, lo cual, por supuesto, iba en contra del estándar que establecía planificación y orden en las obras, para crear collages, tirando pedazos de papel al aire y luego fijando los patrones que creaban.

Surrealismo:

Los valores personales de Magritte. Public Domain.

El Surrealismo fue una especie de evolución del Dadaísmo, pero se diferenciaban debido a que este último, a pesar de ser rebelde y subversivo, no era tan libre. En 1925, el poeta André Breton publicó el primer Manifiesto Surrealista, que llamaba a los artistas a liberarse de las restricciones para explorar el mundo del subconsciente, el limbo donde vive la realidad absoluta, donde se encuentran el sueño y la vigilia. El surrealismo estaba fuertemente inspirado en las teorías de Sigmund Freud; de hecho, el mismo Breton llamó a Freud uno de los precursores del surrealismo. Los surrealistas exploraron técnicas como la escritura automática y la pintura onírica, y fue de este modo que dejó de ser un campo dominado por literatos, pues gracias a los artistas visuales es como el surrealismo llegó a las masas.

El primer artista visual que fue considerado surrealista fue Giorgio de Chirico, pero son quizá Dalí y Magritte los surrealistas más reconocidos al día de hoy. Dalí decía que la única diferencia entre él y un loco es que él no estaba loco: sus pinturas trataban de reflejar la paranoica realidad de los sueños: reflejaban, según Honour et al., un estado permanente de paranoia y confusión. Magritte no pintaba tantos sueños como Dalí, más bien se inclinaba por crear una realidad alternativa, cargada de símbolos inspirados en su propia cotidianidad: Magritte quiso alejarse del surrealismo y vivió una vida tranquila y burguesa, en fuerte contraste con sus magníficas obras.

Y aunque Dalí decía que “el surrealismo soy yo”, André Breton consideraba a Miró como el más surrealista de todos. Miró fue cubista, fauvista, y finalmente surrealista. Sus cuadros estaban hechos con una especie de “pintura automática”; decía que simplemente se dejaba llevar por lo que le sugiriera su subconsciente, casi con la alegre libertad con la que crean los niños, apegándose al significado puro y original del surrealismo.

El caos calculado en el diseño moderno

En el contexto del diseño gráfico moderno, esta tendencia ha evolucionado con la influencia de la cultura digital y la sobrecarga de información visual a la que estamos expuestos diariamente; y aunque parezca desordenado, el caos calculado conoce las reglas del diseño y las rompe sin equivocarse. Estas son algunas reglas del diseño que se quiebran, o se doblan, para crear composiciones caóticas:

Theo van Doesburg. Public Domain

  1. Asimetría y desalineación: Los elementos no siguen una estructura predecible, creando una sensación de dinamismo y movimiento.

  2. Contrastes fuertes: Uso de colores y formas de formas poco comunes y combinaciones de estilos y texturas.

  3. Superposición y capas: Imágenes y textos se superponen de manera intencional para añadir complejidad a la composición.

  4. Tipografía experimental: Se usa como otro elemento gráfico. Las fuentes pueden ser utilizadas de formas no convencionales para añadir al sentido de caos.

Pepsi por David Carson.

David Carson y Paula Scher son diseñadores modernos que han adoptado el caos como elemento central en sus creaciones, particularmente experimentado con las tipografías y llevándolas a nuevos niveles de expresión visual. Carson fue muy conocido en los 90 por su trabajo en la revista Ray Gun, donde revolucionó el diseño editorial con layouts aparentemente caóticos que desafiaban las convenciones de legibilidad. Paula Scher, fue socia de la agencia Pentagram, ha dejado su huella en el diseño gráfico con sus dinámicas composiciones tipográficas, como se evidencia en su icónico trabajo para el Public Theater de Nueva York.

The Public Theater por Paula Scher.

La estética del caos ha trascendido el diseño gráfico convencional, y ha encontrado en la cultura underground su más fértil terreno. En el ámbito musical, se manifiesta con particular fuerza en el diseño de álbumes de géneros alternativos y punk, donde la ruptura visual refleja la actitud rebelde y anticonformista de la música. Bandas como Sex Pistols y Nirvana han utilizado esta estética para crear portadas de álbumes que son tan icónicas como la música que contienen.

En el mundo del cine, los posters que abrazan la estética del caos se han convertido en una forma de diferenciación visual frente al cine mainstream. Directores como Quentin Tarantino y Wes Anderson han colaborado con diseñadores que emplean esta aproximación al diseño para crear posters que no solo promocionan la película, sino que también capturan su esencia única y su narrativa no convencional.

Aplicaciones prácticas

Como en todo, hay pros y contras. Personalmente, soy admiradora del caos, y aprovecho cualquier excusa para usarlo; pero en mi trabajo como diseñadora he descubierto que este acercamiento al diseño no es del todo útil. Hay que recordar que, ante todo, el diseño es el puente comunicativo entre la marca y su mercado meta. Este tipo de estética puede ser difícil de leer y entender, y a como habrá quiénes lo amen, habrá quiénes lo desprecien. Sin embargo, la innovación, la frescura y la conexión emocional son tres objetivos que se pueden lograr con este tipo de diseño, previo estudio, por supuesto, del mercado meta y una vez establecidos bien en firme los objetivos de comunicación.

La clave para aprovechar al máximo la estética del caos es entender que el desorden debe ser intencional y cuidadosamente orquestado para comunicar un mensaje efectivo.


Fuentes:

Ballotta, D. (2021, 6 mayo). Diseñando caos. Métrica - Agencia Peruana de Comunicación.

Esperon-Rodriguez, Manuel & Rodríguez, Diego. (2013). De la teoría del caos y del desorden a la estética. Reflexiones Marginales.

Honour, H., & Fleming, J. (s. f.). The visual arts: A history. Pearson Education.

La estética del caos . Jot Down Cultural Magazine.

Lidwell, W., Holden, K., & Butler, J. (2003). Universal Principles of Design.

McWhinnie, H. J. (1991). Chaos Theory in the Arts and Design.

René Magritte. (1898). HA!

Tendencia de diseño 2021 "Diseño tipográfico del caos ". (s. f.).

The Golden Ratio Revealed in 7 Masterpieces | Art & Object. (s. f.). Art & Object.


Este trabajo usa licencia CC BY-NC-SA 4.0 

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Cynthia Salgado

Diseñadora de pensamiento visual, narradora estética y exploradora del alma del diseño. Desde este espacio comparto ideas, símbolos y preguntas que nacen entre la crítica, el arte y la identidad. Escribo, diseño y acompaño a quienes desean construir marcas sensibles, con raíces profundas y ramas que se abren al viento.

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